viernes, 22 de junio de 2012

Cajita de música - Hoy: At Vance, Heart of Steel

Un tema que no es un clásico pero hubiera merecido serlo, al menos entre ciertos sectores afines a las letras sobre guerreros y eso de pelear, pelear, y no rendirse.
Nunca entenderé porqué esta banda no es más popular.
Enjoy!

viernes, 8 de junio de 2012

Tarde como siempre por acá...


Como no es posible ignorar ni a patadas, el miércoles falleció Ray Bradbury. Y desde este blog que rinde homenaje a uno de sus cuentos, sólo se puede expresar una tristeza tan infinita como el agradecimiento por haber escrito, entre otras cosas, esto:

La niña que iluminó la noche (cuento para leerse en voz alta)

Había una vez un muchachito a quien no le gustaba la Noche.
Le gustaban
linternas y lámparas
y
antorchas y alumbrados
y
faros y faroles
y
velas y velones
y relumbrones y relámpagos.
Pero no le gustaba la noche.

Se lo veía en
salones y sótanos
y despensas y desvanes
y
alcobas y alacenas
y
escurriéndose por los corredores.
Pero nunca se lo veía afuera…
en la Noche.

No le gustaban para nada las llaves de luz.
Porque las llaves de luz apagaban
las lámparas amarillas
las lámparas verdes
las lámparas blancas
las lámparas del vestíbulo
las luces de la casa
las luces de todas las habitaciones.
Él nunca tocaba las llaves de luz.
Y jamás salía a jugar
en la oscuridad.

Siempre estaba muy solo.
Y muy triste.
Pues veía, desde su ventana,
a los otros chicos jugando sobre el césped
en las noches de verano.
Los veía corriendo felices allá afuera
de la oscuridad a la luz.

Pero nuestro muchachito ¿dónde estaba?
Arriba en su cuarto.
Con sus linternas y lámparas
y faroles
y candeleros y candelas.
Completamente solo.

A él únicamente le gustaba el sol.
El amarillo sol.
A él no le gustaba la Noche.

Cuando llegaba el momento
en que papá y mamá recorrían la casa
apagando todas las luces…
Una a una.
Una a una.
Las luces de la entrada
las luces del salón
las pálidas luces
las rosadas luces
las luces del a despensa
las luces de la escalera…
Entonces el muchachito se metía en su cama.

Tarde en la noche
el niño desdichado
tenía en el pueblo
el único cuarto iluminado.

Y una noche,
mientras papá estaba de viaje
y mamá se acostó temprano,
el muchachito empezó a vagar solo,
completamente solo por la casa.

¡Ah, cómo ardían las luces!
¡Las luces de la entrada
las luces del vestíbulo
las luces de la despensa
las pálidas luces
las rosadas luces
las luces del salón
las luces de la cocina!
¡Hasta las luces del desván!

¡Toda la casa parecía haberse incendiado!
Pero el muchachito todavía estaba solo.
Entretanto los otros chicos,
allá lejos
jugaban sobre los prados en la noche de verano.
Riendo.
Muy lejos.

¡De repente escuchó
un golpe en la ventana!
Algo oscuro estaba ahí.
Un golpe en la puerta de entrada.
¡Algo oscuro estaba ahí!
Un golpe en la puerta trasera.
¡Algo oscuro estaba ahí!

De pronto alguien dijo: -¡Hola!
Una niña estaba ahí en medio de
las luces blancas, de las brillantes luces,
de las amarillas luces, de las luces de maravillas.





- Me llamo Negra –dijo.
Ella tenía el pelo negro
los ojos negros
y llevaba un vestido negro
y zapatos negros.
Pero su rostro era tan blanco como la luna.
Y sus ojos brillaban
como la luz de las blancas estrellas.

-Estás muy solo –dijo ella.

-Me gustaría correr con los chicos afuera –dijo el muchachito-. Pero no me gusta la Noche.

-Yo te presentaré a la Noche –dijo Negra-.
Y ustedes serán amigos.
Ella apagó la luz de la entrada.
-Ves –le dijo-. No estoy apagando la luz.
¡No, de ningún modo!
Simplemente estoy encendiendo la Noche.
Se la puede encender o apagar
igual que una lámpara
con la misma llave de luz.

-Nunca se me había ocurrido eso –dijo el muchachito.

-Y cuando se enciende la Noche –dijo Negra-,
por supuesto que también se encienden los grillos…

¡Y las ranas!
¡Y las estrellas!
¡Las luminosas estrellas
las estrellas titilantes
las verdaderas estrellas
las estrellas azules!
¡El cielo es una casa
con sus luces de entrada
y luces en el salón
luces rosadas y pálidas luces
luces rojas
verdes luces
luces azules
amarillas luces
resplandores
todas las luces!

¿Quién puede escuchar a los grillos con las luces encendidas?
Nadie.
¿Quién puede escuchar a las ranas con las luces encendidas?
Nadie.
¿Quién puede ver las estrellas con las luces encendidas?
Nadie.
¿Quién puede ver la luna con las luces encendidas?
Nadie.

¡Fijate cuánto has perdido!

¿Pensaste alguna vez
alumbrar los grillos,
alumbrar las ranas,
alumbrar las estrellas
y la gran luna blanca?

-No –dijo el muchachito.
-Entonces, trata de hacerlo –dijo Negra.
Y ellos lo hicieron.
Subieron y bajaron las escaleras,
encendiendo la Noche.
Encendiendo la oscuridad,
dejando que la Noche viviera en cada habitación.
Como una rana.
O un grillo.
O una estrella.
O una luna.

Y ellos encendieron los grillos.
Y ellos encendieron las ranas.
Y ellos encendieron la blanca luna semejante a un helado.
-¡Oh, cómo me gusta esto! –dijo el muchachito-.
¿Puedo encender siempre la Noche?
-¡Por supuesto! –dijo Negra, la niñita.
Y desapareció.

Ahora el muchachito es muy feliz.
Le gusta la Noche.
¡Tiene una Noche encendida en lugar de una luz encendida!
Le gusta encenderla.
Ha tirado sus linternas
sus lámparas
sus velas
sus velones.
En cualquier noche de verano que quieras,
podrás verlo.

Encendiendo la blanca luna,
encendiendo las rojas estrellas,
encendiendo las azules estrellas,
las verdes estrellas, las luminosas estrellas,
las blancas estrellas,
encendiendo las ranas, los grillos y la Noche.

Y corriendo en la oscuridad
sobre los prados
con los chicos felices…
Riendo.



(Sé que ya lo publiqué antes, pero toda ocasión es buena para releer este cuento tan genial.)

lunes, 21 de mayo de 2012

Cajita de música - Hoy: Una canción para la Magdalena

Hoy hago caso a las invocaciones cuchariteras del día nublado y gris (y encima lunes!) y pongo música acorde. Una canción para la Magdalena en mi versión favorita, la que se grabó para el DVD en vivo 19 días y 500 noches. En mi humilde opinión, el acompañamiento del piano es muy superior al de la guitarra de otras versiones. Bueno, aprovechen los que tienen la oportunidad de hacer cucharita y esas cosas... que yo mientras tanto estoy comiendo ravioles y, por algún motivo, viendo "Las tragedias de los famosos" en Crónica (?). Romantiquísimo.
En fin, enjoy!

martes, 15 de mayo de 2012

Que sepa coser, que sepa bordar, que tenga permiso de portación de armas?

Yo sé que el mercado laboral está difícil, tirando a imposible. Yo sé que los empleadores no tienen ningún empacho en decir “La jornada laboral es de 8 a 19hs.”, o “Se busca empleado, hasta 23 años, con amplia experiencia”. Más allá de las ganas de romper todo que me generan esas publicaciones, que es harina de otro post, creo que hay que estar extremadamente desesperado para aplicar acá:







El cartel lo vi en Liniers, hace unos días. Habrán conseguido ya? De ser así, mis respetos a la empleada.


domingo, 6 de mayo de 2012

Cajita de música - Hoy: Bounce, System of a Down

Una cortita para hoy: Bounce. No es lo mejor de system of a Down, pero sí muy adecuado para ciertos momentos. Querido lector (? qué lector??), si logra sobrpasar los 20 primeros segundos, le agradezco. Después se pone mejor.

lunes, 23 de abril de 2012

Si no queda otra, pienso

El otro día tuve la ocasión de hacer un trámite en una oficina pública. Me agarró desprevenida. Si yo sé que voy a tener una espera, así sea de 5 minutos, me llevo, como mínimo, algún aparato para escuchar música. Para esperas más largas, material de lectura. Yo soy una persona sumamente inquieta, necesito llenar los vacíos de actividad con algo, y por eso siempre voy preparada. No hay viaje en colectivo, cola de banco o espera de médico que me agarre sin algo que leer o escuchar. Salvo que esas situaciones sean inesperadas. Como esta vez. En esa oficina de ARBA, viendo avanzar muy lentamente unos números que estaban muy lejos del mío, me vi en la obligación de hacer algo que me horroriza: sentarme ahí, sin nada que hacer, a esperar que pase el tiempo. Y, mientras esperaba, me puse a pensar.
Muchas veces he visto gente tolerar largas esperas sin un diario a mano, sin un MP3, sin una PSP, sin un tejido, sin un proyecto de novela a medio escribir, sin nada que los ayude a pasar el tiempo. Simplemente ahí. Pensando. Y la verdad que ese estoicismo me genera hasta una cierta admiración. Al verse en la obligación de permanecer largo rato en un lugar, quietos y callados, ¿qué clase de ideas, de desarrollos argumentativos, de edificios de abstracción se les ocurrirán, por ejemplo, en el 68 de Once a Puente Saavedra? Y se me ocurrió que, entonces, yo debo pensar mucho menos que los demás. Yo, que lleno incluso los tiempos muertos inferiores a 10 minutos con alguna cosa, no debo pensar casi nada.

miércoles, 18 de abril de 2012

Cajita de música - Hoy: Soldier Through This, Garbage

Garbage es una banda fantástica que tiene multitud de excelentes canciones, sin embargo, a veces no entiendo sus criterios de selección. Muchos de sus b-sides son mejores que algunas de las canciones que llegaron a los discos oficiales. Este es un estupendo ejemplo. La letra, el clima, el teclado del principio y el final, son fantásticos. Y los graves de Shirley Manson hacen que concuerde con quien dijo "Shirley isn't the Queen of song, but she's a Goddess of song". Sigo sin entender quién decidió dejarla afuera de los CDs y volvió una rareza un tema que merecería ser más conocido.
Enjoy!