Bueno, hoy como todos los días, entré a mi blog para desde ahí comentar en otros, y cuál no sería mi sorpresa al ver que tengo un seguidor. Calculo que habrá sido alguien que se equivocó al clickear, un desorientado, un confundido o una de esas personas que entran al restaurant no porque quieran pedirse algo sino para usar el baño.
Sea como sea, es como demasiado para este humildísimo espacio que ni siquiera se anima del todo a existir, eso de tener seguidores. Ahora me siento impelida a seguir escribiendo alguna cosita. Después de todo, dije que no iba a escribir nada y esta es la cuarta entrada en menos de un mes.
Ya no se puede confiar en nadie.