jueves, 28 de abril de 2011

Hoy en nuestra sección "El amor me tiene podrida"...

Hace días que, al prender la televisión, sólo puedo ver información sobre el beso de juana Viale con Martín Lousteau y la boda del príncipe de Gales. Parece que no pasa ninguna otra cosa en el mundo. Y ya no hay diferencia entre los programas de noticias y los de “chimentos”.
Ayer, en un canal de “noticias” vi a una locutora monologar durante VEINTE minutos sobre el beso ese. Y hoy a la mañana, en el noticiero, después del informe del tránsito vino el pronóstico del tiempo para toda INGLATERRA.
(Por cierto, no puedo creer que los contribuyentes ingleses, además de sostener una monarquía y pagarles la fiestita, gasten voluntariamente más dinero aún en platitos, tacitas y cajitas con el retrato de un tipo de quien aceptan gustosamente que por nacimiento es superior a los demás.)
En fin, cada vez que prendo el televisor y veo alguna de esas dos noticias, es decir todas las veces, mis impulsos suicidas aumentan un poco.
Y lo peor es que en un par de semanas ambos temas estarán totalmente olvidados porque toda la atención va a estar concentrada en un único tema: Bailando por un Sueño.


Aclaraciones: El título se lo robé a Dolina, y la foto viene de http://www.alejandrovilas.blogspot.com/, un artista gráfico muy recomendable.

jueves, 14 de abril de 2011

Los comentaristas de tránsito

Hoy voy a dedicar el posteo a una especie que encuentro particularmente insufrible: los comentaristas de tránsito. Y no me refuiero a los taxistas, que al fin y al cabo trabajan manejando y se entiende que le den importancia a esas cosas. Me refiero a los amigos/conocidos/familiares que, cuando conducen, no pueden hablar de otra cosa que no sean los conductores con los que comparten la calle, cómo se les cruzaron, cómo frenaron, cómo doblaron. Son totalmente impermeables a cualquier tipo de conversación que uno quiera entablar con ellos, y por si eso fuera poco, te hablan como si su monólogo sobre el comportamiento del conductor ajeno fuera una cosa interesantísima.
Cunado se comparte un viaje con uno de estos especímenes, el diálogo se sucede más o menos del siguiente modo.
Acompañante incauto (AI): -No sabés lo que me pasó! Mi novio quiere cancelar la boda. Dice que ya no está tan seguro de lo que le pasa conmig...
Comentarista de tránsito (CT): -Pero vos viste cómo se me cruzó este! Y ni siquiera puso el guiño, pero qué (sarta de insultos de menor o mayor calibre según la personalidad del comentarista).
AI: -Bueno. Te decía, la verdad que estoy re mal, porque yo sí estoy segura de lo que siento y él...
CT: -Tengo que seguir una más y dar la vuelta, porque ésta es contramano.
AI: -...él me dice que ya no sabe si quiere estar conmigo o...
CT: -Y ésta también es contramano! No puede ser, quién diseñó las calles en esta ciudad!
AI: -... o... o si se quiere separar, a vos te parece, después de tantos años juntos, yo la verdad que estoy para la...
CT: -Y ésta es mano pero está cortada. Y encima el energúmeno de adelante que viene a dos por hora!
AI: -Estoy re mal, siento como que no lo conozco, que es otr...
RUMMM!!!! (ruido de acelerada brutal ni bien el conductor que iba delante le deja espacio para pasar).

Lo más curioso es que estas personas no siempre son obsesivos irracionales en todos los órdenes de su vida, de hecho, muchos son sujetos amables e ingeniosos que sólo se convierten en monstruos monotemáticos cuando están volante.
Una versión especialmente pesada del comentarista de tránsito es el que no sólo comenta, sino que grita consejos y/o improperios a los otros conductores (del orden de “Dale, pasá nomás”, “Decidite, doblás acá o seguís?", etcétera) como si estos pudieran escucharlo.
Y lo peor, pero realmente lo peor que puede pasar, es viajar con un comentarista de tránsito al volante, y un pasajero que también lo es. Ahí el viaje se transforma en una retahíla interminable de "Pero mirá cómo me pasó?", "Nooo, qué animal", "Este en un rato se pega un palo", "Mirá, y ahora frena!". En ese caso, sólo queda apretar los dientes y desear que el viaje termine lo antes posible.

lunes, 11 de abril de 2011

Yo pisaré las calles nuevamente

Bueno, si bien este blog se ha visto interrumpido por razones de orden turístico, hoy vuelvo para seguir escribiendo anécdotas microscópicas, cosas que no pueden interesarle a nadie y cuanta estupidez pase por mi arbitraria cabeza.
Igual, ya sé, para la frecuencia con la que posteo normalmente, esta ausencia debe haber pasado desapercibida...

jueves, 10 de marzo de 2011

Las cosas tan buenas me hacen sospechar...

Todos los días, hago el mismo recorrido en bicicleta. En un punto determinado, me toca llegar a una esquina y bajar de la vereda a la calle. Siendo el cordón bastante alto, el golpe diario resultaba especialmente incómodo.
Más de una vez pensé “Qué bueno sería que construyeran en esta esquina una rampa para discapacitados”. De hecho, el otro extremo de la calle tiene rampa, pero, al parecer, quien la planificó tuvo la fantástica idea de que si alguien en silla de ruedas sube por ahí, se quede dando vueltas todo el día en la misma manzana, o vuelva por donde vino. Pero bueno, ya estoy acostumbrada a la desquiciada distribución de rampas para discapacitados que tienen las calles porteñas, así que, por muy sobreejecutado que esté el presupuesto destinado a las calles, no esperaba ninguna mejora.
Hasta que, un día...

Oh!
Esto no pasa, no pasa NUNCA. Jamás de los jamases se hace justo lo que querías, justo donde querías. Algo terrible debe estar por sucederme.

viernes, 25 de febrero de 2011

Los niños invisibles

Cada año, al acercarse el inicio de las clases, las revistas suelen sacar notas de “moda” y publicidades que muestran niños sonrientes yendo al colegio (alguien se cree eso de que los niños son felices de recomenzar las clases y que prefieren el estudio a las vacaciones?). Para publicitar ropa y accesorios absurdamente caros, se sirven de niños que el 90% de las veces son rubios y el 100% van a colegios privados.
Digo yo, NADIE va a una escuela pública? TODOS usan esas polleritas escocesas, esos zapatitos de adultos cuasi ancianos, esas corbatitas tan incómodas? Dónde están los chicos en guardapolvo, los que no usan uniforme, los que llevan ropa normal?
Se me dirá que cada revista elige qué publicar, y que su línea editorial no tiene porqué ser representativa de la realidad. Pero a mí, que tal vez hablo influída por mis años de escuela pública y de vestirme como se me antojaba en el secundario, este tipo de fotos me parecen un horror.
(Eso sí, por lo menos esta foto muestra con claridad lo miserables e infelices que se sienten los niños al comenzar las clases).
Digo, no sé, no podrían poner un guardapolvo blanco en alguna de las páginas? Como para que no sea tan parcial la cosa? Ah, no pueden? Ya me parecía.

jueves, 17 de febrero de 2011

Las delicias de leer La Nación



Digo yo...si estoy en mi casa, a punto de salir a trabajar, me quieren decir qué cuernos me importan las temperatura de mar del Plata y Punta del Este???

En otro orden de cosas,



Si! Pánico, muerte y apocalípsis! Caos, tensión e incidentes! Informar es lo de menos. O alguien entiende de qué se trata esta noticia leyendo el titular? No, pero con tanto tremendismo, a usted, lector morboso, a usted, lectora con miedo al estallido social, la hecatombe económica y el patapúfete institucional, seguro que le van a dar ganas de leerla.

Al lado de esto, dejo un extracto de “Hasta cuándo”, de Peter Capusotto:

  • Informe del Miami Herald : Dios desata el apocalipsis la semana q viene en la Argentina y todos los argentinos serán aniquilados por el ángel exterminador sufriendo la muerte mas espantosa q alquien pueda imaginar. “Todos moriremos”, es el título de este comentario. Para pensar, no?

  • Ahora, Horacio Garpola desde el ministerio de economía:
    -"TODO SE VA A LA MIERDA! A LA RECONTRA MIERDA!"
    -Gracias Horacio.

Es difícil decir quién parodia a quién, no?

Más “Hasta cuándo” (a mi criterio, muy recomendable!) acá:


viernes, 11 de febrero de 2011

Cualquier usuario regular de transporte público sabe que es cada vez más frecuente compartir el tren/subte/colectivo con gente que escucha música en su celular mediante los parlantes externos, es decir, imponiendo sus gustos musicales a todos los pasajeros.
Como también es sabido, la gran mayoría de las veces, las personas que escuchan música a tanto volúmen como sus parlantes de celular se lo permiten suelen inclinarse hacia la cumbia, el reggeton y afines, cosa que incomoda muchísimo a quienes no compartimos esos gustos. lamentablemente, no hay mucho que podamos ahcer aparte de incomodarnos en silencio. Una vez intenté enfrentar la música impuesta con la mía propia, pero fracasé miserablemente: los parlantes de mi celular eran infinitamente menos potentes que los de mi rival. El resultado sonoro era como estar en medio de un recital de cumbia, con Angra tocando a 2 cuadras de ahí.
Sin embargo, ayer me tomé el tren y, en medio del viaje, un chico hizo algo maravilloso: desenfundó su celular y mediante los parlantes externos, se puso a escuchar... Pink Floyd.

(Lo siento por la gente que no quería escuchar Pink Floyd, y por supuesto que yo prefería volver a la era en que cada uno escuchaba lo que quería con auriculares, pero en ese contexto, lo que hizo este muchacho fue magia. Gracias muchacho.)