Últimamente, el crochet cunde de un modo alarmante. No sé cómo lo hicieron, pero un misterioso cartel de tejedores, vendedores de lana y afines, de algún modo, consiguió convencer a la población de que muchos objetos que están fenómenos así como vienen necesitan una funda de crochet.
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| Falta poco para esto |
Nos quieren encajar todo con funda de crochet, y no me refiero a objetos cuya funda tiene alguna lógica, como celulares o almohadones. No. He visto a la venta fundas de crochet para mates, termos, macetas, teteras, tazas (¡tazas!), portalápices, frascos, floreros, botellas de gaseosa! Sí, en serio,
fundas de crochet para botellas de gaseosa. Se me hace difícil pensar en un objeto más innecesario.
Conclusión: los conspiradores del crochet son unos ídolos. Lograron convencernos de comprar objetos tan horrendos como inútiles. El departamento de marketing de Unilever se muere de envidia.